jueves, 31 de marzo de 2016

Letras con sonidos de tu voz

Jueves 13-2-2011
Aún no han pasado ni dos días desde que te enterramos y ya te echo de menos.
Hoy estuvimos mi hermana y yo arrancando pedazos de tu recuerdo de toda la casa para meterlos en cajas. No te imaginas cuántas cosas dejaste aquí en tu partida. Ella sabe que aún no estoy preparado para deshacerme de todas esas cosas, por eso, de momento, solo vamos recopilándolas; haciendo pequeñas montañitas de tus libros, tu ropa, tus fotos… No sé qué voy a hacer con tanto espacio en la casa, tú siempre tuviste una gracia innata para llenar cajones, estanterías y armarios de cosas, ahora lo echo de menos.

Viernes 18-2-2011
La recopilación de tus cosas está durando más de lo esperado. Hanna insiste en que será bueno para mí deshacerme de esas cosas; apartarlas lo antes posible para no caer en la melancolía, pero siento que te traiciono y eso lo hace más lento todavía. Cada camisa que cogemos para apilar, cada libro o adorno, me trae miles de recuerdos, y en él está aún impreso una parte de ti, es por eso que Hanna tiene que hacer uso de su paciencia, apaciguarme a veces, y poco a poco, ir alejando de mi todas tus cosas, casi sin que me dé cuenta.
Lo único que aún no nos hemos atrevido a tocar ni ella ni yo ha sido tu escritorio, que sigue con aquel desorden que siempre lo inundó y me gusta verlo así; me hace recordarte de una forma clara: allí sentada, hasta altas horas de la mañana, escribiendo u ojeando alguno de los muchísimos libros que aún están ahí cogiendo polvo… En algún momento tendré que enfrentarme a esa parte de la casa; esa parte que es el trozo de tu alma más grande que todavía conserva este mundo.

Sábado 26-2-2011
Cada noche lloro un poco recordándote. Te echo de menos, pero parece que el dolor, poco a poco, va menguando.
La casa se ha quedado medio vacía sin tus cosas que lo impregnaban todo de alegría. De aquellas cajas, que han ido al trastero con una pegatina “cosas de Carolina”, he conseguido salvar algunas fotos y varios libros, esos libros que aún tienen tu aroma.
He de confesar que a veces enciendo la luz de tu escritorio y me voy a acostar, fingiendo que, un día más, has decidido quedarte allí hasta tarde trabajando y yo te espero en la cama. Sé que parece una tontería, pero me hace conciliar el sueño el pensar que tú sigues por allí rondando y consigo un sueño apaciguado.
Aun así tu escritorio no se va a salvar; ya ayer Hanna me dio una caja, más pequeña que las anteriores, con una pegatina: “escritos de Carolina” y me dijo, con un tono lo más apacible que pudo, “No te voy a meter prisa, pero tendremos que deshacernos de eso también”. He de admitir que al principio me sentó mal aquel "tendremos". Bastante que yo iba a tocar tus textos sin tu permiso, pero ella… Será mi hermana, pero no tiene por qué meterse en esos asuntos. Luego me di cuenta de lo que significaba aquella caja y suspiré… ¡Otra caja más! Parece que todo lo que has sido se reduce a cajas, ya sean de cartón o de madera, todas enterradas bajo una insignia.

Jueves 3-3-2011
Hoy me he sentado en tu escritorio con la idea de comenzar a meter tus diarios, textos, relatos, dibujos y papeles en su caja correspondiente. Sí, me he sentado en tu escritorio, y no he podido evitar el querer leer por última vez tus cosas, para empaparme de ti de nuevo, perdóname.
He cogido el primer papel que he visto y lo he acercado, con una mezcla de miedo y ansia, hacia la luz del flexo, para poder leer mejor. No tenía título, así que he ido directamente a la materia y ahí estabas tú, de repente; resonando en mis oidos. Te sentía a mi lado como si tú estuvieses leyéndome todo aquello… Y he sonreído, he sonreído de nuevo, después de tanto tiempo.

Viernes 4-3-2011
Me gustó tanto volver a oír tu voz de nuevo ayer que hoy he repetido la operación. Casi no he podido esperar a llegar del trabajo para sentarme en tu escritorio a leer. He cogido otro folio; un relato sobre el tiempo, y lo he leído saboreando cada letra, que sonaba en mis oidos como un susurro de tu voz, con esa forma peculiar que tenías de pronunciar la “ch” al decir “chica” o  “violonchelo” y tu suave silbido en las “s” finales.
Los últimos relatos que escribiste no están acabados, no tuviste tiempo para acabarlos, lo cual me causa mucha intriga ¿Cómo querías que acabasen Carol?  Si yo pudiese acabarlos por ti… Pero yo nunca tuve mano para la escritura.

Lunes 7-3-2011
Llevo toda la semana leyendo todos tus relatos, tus historias, tus ensayos y estudios… Luego los guardo en la caja convencido de que han cumplido su propósito: el acercarme por última vez a ti, apaciguar mis temores.
Sigo oyéndote en cada uno de ellos. Las letras en mi cabeza se transforman en sonidos, sonidos de tu voz. Me siento como un músico al leer las diferentes notas musicales con su colocación en el pentagrama. Así de claras van resonando en mi cabeza, con tu entonación según las palabras y la forma en la que están colocadas e incluso escritas. Parece que estuvieses leyéndome solo a mi, como si los hubieses dejado ahí con la idea de poder hablarme desde dónde quiera que estés, para contarme todas esas historias que en vida nunca me leíste. Ahora que lo pienso, quizá fue por eso por lo que nunca me las leíste, quizá estabas plasmando en cada una de ellas tu esencia, para que cuando no estuvieses yo pudiese tenerte de nuevo a mi lado, a pesar de no poder verte.

Sábado 12-3-2011
Ya hace un mes que nos dijiste adiós, y parece que han pasado años… Pero, cada noche me tumbo en la cama con algo escrito por ti, y me recreo en el silencioso sonido de tu voz mientras disfruto de tus historias. Algunas ya las había leído antes, pero nunca me habían parecido tan buenas como hasta ahora, y es que, leído por ti, todo toma otro matiz. Otras, son completamente nuevas para mí, debiste escribirlas en los últimos momentos de tu vida, porque noto esa tristeza que a mí siempre me ocultaste tras una sonrisa silenciosa, ahora ya no puedes hacerlo porque tu tono de voz te delata.

Jueves 17-3-2011
Jamás había estado tan enganchado a una lectura como lo estoy ahora a tu diario. Espero que no te importe que lo esté leyendo, siempre me dijiste que la única persona que podría hacerlo sería yo y… aunque me costó mucho hacerlo, el otro día me armé de valor y cogí el primero; el más viejo.
¿Cómo puede ser que incluso oiga tu voz de cuando eras niña? Estoy seguro de que esto no es casualidad; escribiste un diario para dejar tu esencia en este mundo, estoy seguro, y te confirmo que lo has conseguido.
Me encanta recorrer tu niñez y tu vida, a veces me río y a veces lloro, pero siento que lloro y río contigo. Siento que empiezo el camino de nuevo, contigo, desde tu punto de vista. Me meto en las cosas que cuentas, acontecimientos cotidianos de una niña de entre ocho y diez años, hasta el punto de sentir lo que tu sentías. ¡Ojalá hubiese podido estar ahí contigo, cariño! Todo el tiempo del mundo habría sido poco para compartirlo contigo si hubiese sabido que te iban a separar tan pronto de mí.
Me habías contado muchas veces cosas de tu niñez, pero leerlas ahora con tus propias palabras infantiles, tu caligrafía de cuadernillo Rubio, tus faltas de ortografía garrafales… Ya no solo te oigo, cada vez te siento más, y eso hace que me aficione cada vez más y más a la lectura de tu diario. No sé en qué invertiré mi tiempo cuando acabe de leer todo lo que tienes en el escritorio, pero tampoco quiero pensarlo, aún me quedan cuatro diarios y dos libros: el que dejaste sin acabar y el que por fin acabaste y conseguiste editar (aún guardo un ejemplar en casa y no lo tiraré).
Mi voracidad escuchándote leer en mis oídos, ha hecho que ya me haya fulminado todos tus relatos cortos, es por eso que comencé con tus diarios.

Viernes 20-4-2011
Ahora te entiendo, mi vida, entiendo tantas cosas que antes no...
Todas aquellas noches que te quedabas hasta la madrugada leyendo, todos aquellos días que olvidabas hacer la comida o, incluso, te olvidabas de comer, solo por estar leyendo un libro que te había atrapado. Pero no es solo el contenido lo que me fascina a mí, sino tu voz, que cada vez suena más nítida en mi cabeza ¿a ti te pasaba igual? ¿También oías sus voces?
Tu voz me ha relatado ya toda tú niñez y tu adolescencia, me ha revelado secretos y pensamientos íntimos (admitiré que me ruborizo mucho al darme cuenta de cuán profundo estoy entrando en ti). Ha ido cambiando y madurando el timbre, a la par que tu caligrafía y tu estilo de escritura según han ido avanzando los diarios.
En esta segunda vida que llevo, en la que me sumerjo de la mano de tu sonido en tus diarios, ya tienes veinte años, nos acabamos de conocer, y leo la historia que ya he vivido, recordando detalles, algunos más olvidados que otros, y escuchando atentamente tu versión de los acontecimientos, con todos los pensamientos que tuviste en aquellos momentos, todo relatado con el sonido de una voz que cada vez se parece más a la última que oí en tu boca.

Viernes 20-5-2011
He acabado todos tus diarios, todos tus relatos y el libro que dejaste a medias, ya solo me quedan unas veinte páginas del que conseguiste acabar.
Hanna dice que debería alejarme de estos libros, que no es sano que esté tanto tiempo leyendo cosas que has escrito tú. Ella no entiende que es la única forma que me queda de estar contigo, de oírte de nuevo.  Que he revivido cada paso que has dado en tu vida, hasta el día de tu muerte, que es la única conexión que tengo contigo, que tú me hablas a través de las letras. Claro que no lo entiende, ella no eres tú. Tú me entenderías y apoyarías, a pesar de que me hayan dado un ultimátum en el trabajo porque últimamente llego cansado a trabajar, a pesar de que haya adelgazado no sé cuantos kilos, y ya no me afeite ni me cuide. ¡Qué más dará eso! Tú estás conmigo de nuevo y haré lo que haga falta para conservar el sonido maravilloso de tu voz, el máximo tiempo posible, pero… no sé qué voy a hacer cuando acabe las veinte páginas que me quedan, quizá comenzaré de nuevo a leerlo todo desde el principio.

Un día cualquiera de Mayo del 2011
Dicen que estoy enfermo, que me he vuelto loco, solo porque quiero mantenerme cerca de ti, dicen que no es sano que ya no salga, ni coma y prácticamente ni duerma, que ni sé qué día de la semana es.
La caja que iba a contener tus cosas del escritorio se ha convertido en una mesa transportable que llevo de acá para allá por toda la casa. Leo una y otra vez cada relato, cada diario, escuchándote una y otra vez. Estoy enganchado a ti; estamos unidos de nuevo, de una forma más profunda incluso que antes, y nada nos separará hasta el día en que me muera. Esta vez no.

lunes, 14 de marzo de 2016

Amante de las tinieblas

Este texto lo escribí hace mucho y lo guardaba para hacer unos marca páginas con mi amiga Mamen (la ilustradora de mi cabecera también), pero al final el proyecto no salió y, a pesar de que no abandonamos la idea y algún día lo haremos, de momento os pongo aquí el dibujo y el texto que irían en el marcapaginas (solo se pondría un trozo del poema)

Ya no quiebran la hierba sus pasos,
Ya no emite sonidos su habla.

Ni muerta, ni viva. Sin corazón, ni sangre.
Ella pasea en las noches sin luna,
bella y fría como un glaciar; entre nieblas y rocío.

Alma consagrada a las penumbras;
un ruiseñor es su único testigo,
su lazarillo entre las sombras.

Hermosa y mística se desliza, sin rumbo,
entre bosques y montañas.

La noche acaba, asoma el alba.
La alondra entona su trino
y ella al oírlo escapa.

Ya entre las ramas, la luz se filtra,
alcanzando su piel
y haciéndola desvanecer.

Quedando,  solo de ella,

una brisa que gime.

domingo, 21 de febrero de 2016

Tarros de miel

Hoy es uno de esos días que te levantas por inercia, te vistes, vas a trabajar, vuelves, comes… todo sin ningún entusiasmo. De esos días en los que nada parece tener ningún tipo de brillo especial, ningún sabor: días vacíos.
No tienen explicación concreta, simplemente son así. Días en los que te limitas a seguir la corriente y continuar como un autómata. No todos los días pueden ser especiales, hay que resignarse.

Es en esos días en los que, a veces, me tomo unos momentos para aislarme en lo más profundo de mi cabeza, donde almaceno los recuerdos. 
Reviso cuidadosamente las estanterías, escojo uno de los tarros donde pone "miel" con letras turquesa. Ahí guardo detalles, sin ninguna importancia aparente, que me han hecho sentir especial, que me han hecho volar.
Saco mi bote; lo abro lenta y cuidadosamente y escojo un recuerdo, a veces es el recuerdo quien me escoge a mi.
Aquel momento ya acabó, pero queda su sabor, así que me recreo en él:

Me encanta esta canción; es lenta, pero es bonita. 
Me agarro a él y comenzamos a bailar lento, me gusta volver a sentir el calor humano; realmente lo echaba de menos. Simplemente el calor de las personas, sin necesidad de algo sexual o romántico entre medias… 
No le conozco desde hace mucho, pero eso no importa; me da cariño que es lo que necesito ahora mismo. Seguimos el ritmo de la canción y no hay temor, así que me acerco más y dejo que me abrace. Apoyo mi cabeza sobre su pecho y me dejo de llevar por la música, por el calor humano, por el cinismo que da la libertad del AHORA. 
Me relajo; sé que no pasará nada y eso me hace sentir incluso mejor. Dejo que la música me llene... Mi alma vuela por un instante.


"Hoy no siento ese calor, hoy solo lo extraño" Pienso cerrando de nuevo mi tarrito con un "glup". 

Esta vez el recuerdo me ha dejado un regusto extraño; de melancolía. Miro a mi alrededor. Hoy, de nuevo, estoy sola. En medio de una fría multitud que no sabe del calor de dos cuerpos que se abrazan al son de una canción sin importar nada más. Es por eso, quizá, que mi día hoy es tan monótono, tan aburrido, tan nada…



Vuelvo a guardar el bote; ya he tenido mi dosis. Ahora toca seguir; seguiré, otro día monótono tras otro, hasta volver a encontrarme con un nuevo momento de miel que guardar, con ese algo que me haga volver a sentir viva. Puede ser cualquier cosa, puede estar en cualquier lado, puede aparecer en cualquier momento... Estaré atenta.

lunes, 11 de enero de 2016

Night belonged to us

Aquí vuelvo con el primer texto que publico en este 2016 que, irónicamente, no es un texto nuevo, sino uno que tiene ya casi dos años... pero que me ha parecido adecuado retomar.


La noche me llama ¿la oyes tu también? Quiere jugar con nosotros otra vez…
Me susurra que echa de menos nuestros ecos en su soledad: las risas, los pasos y las charlas de cuando jugábamos con ella ¿recuerdas? Nosotros éramos dos seres nocturnos que acompañábamos a su Luna y ella, nuestra aliada y confidente, era toda nuestra.

Aún la oigo llamarme a través de las paredes; me despierta rogándome que salga a jugar. Yo le digo que no, que no puedo salir a jugar más, que no puedo seguir siendo su compañera, que hay una vida que tengo que sacar adelante y que sin ti ya no me atrevo, pero ella insiste.

Algunas noches me paso las horas observándola desde mi ventana, a través de mi insomnio incurable. Noches en las que no salgo pero charlo con ella, acompañando su vigilia. Otras, ella consigue convencerme y entonces salgo un rato, pero la oscuridad se quedó impregnada de ti y resulta difícil no sentirte en el aire que mece los chopos y hace que sus hojas parezcan purpurina a la luz de la luna, a través de todos los caminos que nos pertenecieron; en los que dejamos la huella de nuestra historia, en cada paisaje que miro a la luz de las estrellas… Así que me rindo y vuelvo a casa derrotada.

No hay un día que no piense en ti y la noche se pasa enfrentándome a ella; a veces yo gano y me deja dormir, otras, me dejo ganar con la esperanza de que también juegue a despertarte y te haya vencido como a mi. Así que, dime ¿la oyes?


Lo único que quiere es tener a sus dos noctámbulos otra vez con ella, aunque sea en la distancia. Así, con este pensamiento, paso madrugadas planteándome si tú también estarás despierto, pensando en mí, porque la noche nos echa de menos, dime ¿puedes oírla?

sábado, 19 de diciembre de 2015

El tesoro de una quimera

¿Alguien se ha imaginado alguna vez cómo es un pirata antes de convertirse en pirata? Sí, lo que os digo. Probablemente nunca lo habíais pensado, en realidad yo tampoco me había parado a pensarlo hasta que conocí a uno.

Los piratas, una vez dentro de lo que podríamos llamar el “oficio de saqueador o corsario”, rara vez hablan de su pasado; reniegan de él o mienten (dado que la mentira forma parte de su mundo), lo que hace muy difícil saber cómo era realmente el pirata antes de embarcarse en este pintoresco gremio y cuál fue el germen que le hizo entrar en este mundo. 
Podréis imaginar, que nadie despierta un día diciendo “¡Eh! Quiero ser pirata” y se embarca sin más en una nave.
Como ya he dicho, nunca antes pensé en esto (nadie lo hace), sin embargo, una noche de invierno en que salí a tomar algo con unos amigos a un bar cerca de nuestra casa, tuve una conversación muy interesante con uno de ellos. No me habría podido imaginar jamás cuán lejos pueden llegar los sueños de una persona y cuán peligrosos pueden llegar a ser; llegando incluso a truncar vidas. De repente nos descubrimos planeando un futuro que, aparentemente, era una simple ilusión de sábado por la noche pero, lo que comenzó como un inocente juego para hablar de sueños absurdos, acabó convirtiéndose en la confesión de un íntimo deseo; una idea persistente, firmemente instalada en lo más profundo de su subconsciente.

No, no quería ser pirata, por supuesto, como ya he dicho nadie se despierta un día decidiendo que lo suyo es el abordaje y el saqueo. La idea que le rondaba constantemente la cabeza era que quería comprarse un barco. Había probado varias veces a hacer pequeños viajes en barco y quería vivir la experiencia de vivir una temporada en alta mar. Nos reímos, la idea parecía descabellada y una inocente ilusión de futuro, pero algo en mi interior se conmovió; era más que eso.
Sin darme cuenta, había empezado a tirar de la cuerda, a hacer preguntas, quería saber más. Él, un programador que comenzaba a destacar en su carrera recientemente iniciada, me contaba, sin darse cuenta de lo absurdo que sonaba, datos sorprendentemente precisos de cómo conseguir llevar a cabo aquella quimera: precios, qué clase de barco quería, cómo conseguir la licencia para pilotarlo, cuál era precisa para cada tipo de embarcación… Como digo, aparentemente era una conversación normal sobre aspiraciones de futuro pero, sin darnos cuenta, habíamos encendido una llama muy poderosa. La noche acabó sin mayor novedad y nuestra amistad continúo de igual manera. No siempre que nos veíamos hablábamos sobre el tema, de hecho, pocas veces volvimos a mencionarlo pero, desde ese día, algo cambió en su interior y ni yo, ni ninguno de nosotros, podría parar aquel proceso. Él siguió ascendiendo en su carrera, o eso me pareció, y yo continúe con mi vida. Poco a poco nuestros caminos se separaron y, de un año para otro, ya solo sabía de él a través de un amigo común.

La primera vez que se mencionó su nombre en las noticias me sorprendió pero, cuando me paré a pensarlo detenidamente, todo empezó a tener sentido; los recuerdos que yo tenía de él comenzaron a enlazarse como en un puzzle, creando una viva imagen psicológica de aquel individuo que había sido un extraño para mí durante tanto tiempo y que, ahora, veía tan claro. El típico “¿cómo no me di cuenta antes?” apareció en mi cabeza y sonreí para mis adentros; al fin y al cabo había logrado lo que muchos de nosotros jamás lograríamoss: hacer realidad su sueño. Quizá no de la manera que él planeaba en un principio, pero claro ¿quién puede controlar un sueño?

No sé muy bien cuál fue realmente el proceso. Dicen que, tras años trabajando duro para ahorrar el dinero necesario para comprar una nave, un día comenzó a rondar el embarcadero con una sola idea en la cabeza y una botella de alcohol en la mano. Pronto, sus ausencias en el trabajo para indagar sobre naves le hicieron perder su empleo y, en cuestión de meses, se acabó echando a perder. El hecho es que, finalmente, se hizo a la mar una tormentosa noche, tras robar el mejor velero del puerto y aún sin la licencia de navegación (ya sabía lo suficiente). Desafió todo pronóstico al sobrevivir a aquella tormenta, que resultó ser bastante fuerte, demostrando ser un gran marinero. Tras aquello lo único que sé es que es temido y buscado en medio mundo por sus robos, saqueos y extorsiones a la justicia.


Lo que me pregunto ahora es ¿se acordará de aquella noche en que ese sueño realmente salió a la luz y cobró vida? 

domingo, 29 de noviembre de 2015

Tócala y vete; Mujeres de tinta

Como algunos ya sabéis, hace algunas semanas que participo en el programa de radio Tócala y vete, con mi amigo Álex Romero.
Mi sección, llamada Mujeres de tinta, habla de literatura femenina, es decir: tanto escrita por mujeres como dirigida a mujeres o con mujeres como protagonistas. 

Es mi primera experiencia en este maravilloso terreno de la radio, así que perdonad que no lo haga a la perfección, ya iré puliendo la técnica, dado que la temática me encanta y estoy entusiasmada por preparar el siguiente programa. ;)

Para este estreno de la nueva sección, Mujeres de tinta, he escogido la obra El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite, espero que os guste:

Tócala y vete, programa completo: 

http://www.ivoox.com/tocala-vete-4x04-audios-mp3_rf_9148639_1.html

Sección: Mujeres de tinta: 

https://soundcloud.com/mariaje-alvarez-de-la-bra-a/mujeres-de-tinta-p1

Os dejo el  link a través del cual podréis acceder al programa completo: y, por otro lado, os dejo también mi sección del programa, para quien no lo haya oído aún.

¡Un saludo desde Lituania!